Hoy en día, todo el mundo sale perjudicado con la actual situación del mercado laboral: empresas, trabajadores, jubilados, servicios sociales, las arcas del Estado, el estado del bienestar, etc.
Somos el país menos productivo prácticamente de Europa y el mundo Occidental, tenemos una factura fiscal de las más altas de Europa en IRPF, sobre todo, y soportamos hace décadas un problema endémico en el mercado laboral, con muchos frentes abiertos:
- Sobre cualificación por un lado, falta de mandos intermedios por otro, y ausencia de mano de obra en determinados sectores. La falta de mano de obra está frenando la actividad de las empresas e incluso obligando a cerrar muchas de ellas en los sectores más afectados.
- Temporalidad y precariedad, que bien es cierto que este es un defecto estructural.
- Las bajas laborales, un tema es sangrante para todos y que bien reflejan algunos datos. El coste en bajas laborales crece un 81% en el último lustro, casi el triple que el desembolso en pensiones. Las prestaciones por incapacidad temporal rozan un desembolso de 14.000 millones en el pasado año.
- El coste en bajas laborales crece un 81% en el último lustro, casi el triple que el desembolso en pensiones
- Casi un millón y medio de empleados no va ningún día del año a su puesto de trabajo
- El absentismo repunta y ya son más de 1,4 millones de empleados los que no acuden ningún día del año a su puesto de trabajo
- Organismos obsoletos y que no están adaptados a las nuevas tendencias del mercado.
- Alta fiscalidad. Es increíble que del bruto del trabajo, entre retenciones y costes sociales, llegue al bolsillo de cualquier trabajador en torno a un 50%.
Ante esta situación del mercado, políticas activas y medidas que rebajen la fiscalidad son algunas de las soluciones que servirán para mejorar la salud del mercado laboral. Estas medidas pueden ir en estas líneas:
- Mejorar la formación de los futuros trabajadores. Se echa de menos la antigua FP, donde con una edad adecuada te formaban buenos profesores durante cinco años, ni más ni menos, y se creaba un magnifico ACTIVO para la sociedad.
- Políticas que incentiven la productividad, la contratación, la empleabilidad de los trabajadores como su mayor activo y, con ello, el mayor activo de las empresas.
- Adecuar las normativas europeas a nuestro tejido empresarial de PYMES y Micropymes. Flexibilidad, en definitiva.
- Control del fraude. El fraude lo hacen las empresas, pero también los trabadores, y nos afecta a todos.
- Evitar políticas pasivas que hacen crónicos ciertos problemas comentados en los anteriores párrafos. Las políticas deben ir encaminadas a evitar el desempleo.
- Modernizar organismos como el SEPE, buscando una mayor colaboración con otras instituciones para gestionar, sobre todo, la empleabilidad de los jóvenes para su incorporación al mercado laboral y puedan tener acceso a viviendas y a su emancipación.
- Rebajar la carga fiscal y costes sociales, en beneficio del neto de las nóminas y de sociedades.
Estas acciones generarían una liquidez que haría posible incrementar la renta real de todos, personas y sociedades, contribuyendo a la tan famosa Economía Circular y Espiral. En el ámbito más básico, el incremento del circulante mejoraría el nivel de vida y, al final del ciclo, las arcas se recuperarían con impuestos indirectos, porque se va creando más valor añadido y el circulo económico social se vuelve espiral.